| Abstract |
Las fallas y las fracturas actúan como conductos para el flujo de agua, petróleo, magma y fluidos geotérmicos, y están condicionadas por el ambiente estructural y el campo de esfuerzos. La permeabilidad de algunas zonas de interés geotérmico depende de la densidad de fracturas, su orientación, y principalmente de su conductividad hidráulica. Se sabe que relativamente pocas fallas y fracturas en un medio rocoso pueden actuar como conductos para el flujo de fluidos, aunque no se sabe con certeza el motivo de este comportamiento. Las estructuras identificadas en superficie suelen ser objetivos a cortar cuando se diseña un pozo geotérmico, sea de producción o de inyección, pero determinar qué parte de la falla es más favorable es generalmente materia de debate entre los especialistas. Algunos hechos parecen estar bien demostrados; entre ellos que las fallas y fracturas que suelen controlar la permeabilidad en un yacimiento son las que están óptimamente orientadas con el campo de esfuerzos dominante y que se encuentran bajo condiciones de estrés crítico. Por ello, los yacimientos geotérmicos no suelen hallarse a lo largo de zonas de máximo desplazamiento en las fallas o a la mitad de un segmento mayor, ya que la permeabilidad puede reducirse por el mayor espesor de arcillas que se forman en el momento del desplazamiento, y por la liberación periódica de estrés durante los sismos. Los step-overs, terminaciones e intersecciones de fallas corresponden a zonas que se encuentran críticamente estresadas por largos periodos de tiempo, en las que los conductos de los fluidos pueden mantenerse abiertos. En este trabajo se analizan estos ambientes estructurales y se aplican a ejemplos reales. Se hace una revisión de estos ambientes o escenarios estructurales para identificar los sitios ideales para la formación de un sistema geotérmico, y así aplicar el conocimiento actual sobre la geología estructural y tectónica en la exploración y explotación de un yacimiento. Con base en el conocimiento teórico y en el trabajo de campo realizado en las zonas geotérmicas de San Agustín del Maíz y Araró, en Michoacán, se pretende identificar su respectivo escenario estructural y su viabilidad tectónica para explotación. |